Prayers: “Ya debería escribirle una canción a mis amigos y no a mis enemigos”

Por Arturo J. Flores / Fotos de Luis Zepeda

Anoche Rafael Reyes subió a este mismo escenario en el que se desarrolla la entrevista. Por eso quedó dispuesta una decoración que le imprime a la plática una atmósfera ritual. Detrás de nosotros está una bicicleta customizada que le obsequió el artista local. Durante el concierto que Rafael ofreció en el Fuck Off Room para presentar su EP Oraciones, el autor de la obra se mantuvo sentado encima, observando a Rafa tirar una canción tras otra. Del otro lado danzaba un guerrero azteca de ultratumba como el que aparece en el video de No tengo calma. En medio de todo, una figura de La Santa Muerte.

Rafael se aparece a la mañana siguiente, rigurosamente vestido de negro. Saluda de mano a todos los que se cruzan en su camino. Me dice que la bicicleta que le obsequiaron se quedará en el Fuck Off Room. Se siente profundamente honrado por el obsequio, lo mismo que por el mural que el artista local Yuka Besete pintó en la fachada del venue. Se trata de un retrato enorme del tipo que tengo enfrente y al que muchos ubican por el anagrama de su nombre: Leafar Seyer.

Tu nuevo EP solo tiene canciones en español, ¿dejaste de lado el inglés?

Para nada, lo que viene cuando se termine la promo de este EP viene en inglés. Cuando hago giras, mezclo un poco de todas las canciones que he hecho. Cosas como The Gothic Summer, The Young Gods, The Baptism of the Bees, The Cholo Goth, y en esta gira que viene vienen las cuatro canciones de Oraciones.

Estuve escuchando las canciones nuevas y, como en otras, mencionas mucho a las personas que te traicionaron, ¿tienes una obsesión por cantar sobre tus enemigos? ¿No se te da perdonar?

Como digo en una de mis letras: «Yo no presumo, tampoco perdono». Me cuesta trabajo dejar ir las cosas.

Guardas rencores.

Sí, a lo mejor porque yo amo mucho. Por eso, cuando me traicionan, me quiebro. Normalmente yo no soy el que busca problemas, pero los problemas me buscan a mí. Lo mío es más defensa que ataque. Cuando escribo, me estoy defendiendo. Trato bien a la gente, a mis amigos y hasta a mis enemigos. Si me topo con enemigos y están con sus hijos y su familia, no los ataco. Cuando esté solito quizá. En cambio, a mí me han tocado situaciones en las que mis enemigos me han golpeado delante de mi mamá. Tal vez debo dedicarles una canción a mis amigos para cambiar un poco la energía, ¿no? (Risas).

Prayers. Foto de Luis Zepeda.

Sería un buen principio.

La única canción distinta que tengo es la que le escribí a mi esposa, Perfect for You. Pero todo lo demás está dedicado a mis enemigos.

Respecto a la música, tus nuevas canciones se escuchan un poquito más cerca de sonidos norteamericanos, mientras que tus primeras grabaciones sonaban más al post-punk y goth europeos.

Es que ahorita el post-punk está de moda y a mí siempre me gusta ir en sentido contrario.

¿Cómo se dio tu colaboración con Malcriada?

Ellos hacen una cosa en redes llamada “¿Cómo se escucharía tal canción en otro estilo?”. Hicieron un cover de La vida es un sueño, pero a lo Malcriada, y me gustó. Entonces, me metí a ver quiénes eran ellos y me impresionó su talento. Vi que además me seguían, así que los seguí de vuelta. Luego me enteré de que su manager era un amigo mío, el Kiwi. Después, Kiwi me mandó un mensaje y me dijo: «Oye, Rafa, vi que te gustó lo que hizo Malcriada, ¿estarías de acuerdo en hacer una canción junto con ellos?».

Claro, le respondí. Me mandaron la pista, me latió y escribí una letra. A ellos les agradó y ya, lo demás es historia. Me gusta mucho colaborar con gente, también lo hice con Hocico.

Anoche, durante el concierto, nos contaste muchas historias acerca de las canciones nuevas, y casi todas involucran a gente que se acercó a ti para mostrarte su música. Lo que me llama la atención es que tú sí los escuchas.

Escucho todo lo que me mandan. No necesito que el artista que me busca sea famoso o tenga un montón de followers. Lo que necesito es que me guste lo que está haciendo. Acabo de descubrir a un artista mexicano que vive en Los Ángeles. Se llama Chris Amaya. Me mandó un mensaje: «Oye, soy fan, un día me gustaría si podrías escuchar mi música». Así que miré sus visuales, su canal, su Instagram y dije: «Ay, tiene buena estética y me gusta lo que está haciendo, voy a escuchar la música». La escuché, me encantó y le marqué: «Oye, sí, sí me gusta tu música». Y me responde: «Oye, ¿podemos hacer algo juntos?». Le hago: «Sí, mándame algo». Me envió dos canciones para que tuviera opciones. Y me gustaron las dos, así que le dije: «¿Sabes qué, carnal? Le voy a escribir una letra a las dos».

¿Te volviste desconfiado de las personas después de ser parte de las pandillas?

Al revés, en la pandilla tienes que ganarte todo. Con el tiempo, vas sumando puntos hasta que te ganas su amistad. Yo soy al revés: yo te doy mi amistad desde el principio, pero con el tiempo te voy quitando puntos si me traicionas.

Entiendo que para ti la espiritualidad es muy importante. ¿Qué papel juegan la iconografía y los santos en lo que haces?

Mi casa está llena de santos. Son parte de mi identidad. Se nota en lo que hago, en mis letras, en mis estatuas y en la Santa Muerte. Es mi identidad. Tengo amigos que no tienen experiencia de vida, no han vivido nada. Cuando escriben canciones, se inspiran en una película que vieron o en un libro que leyeron. Mi música no, la mía viene de lo que estoy viviendo. Como digo en una canción: «Lo que yo canto, yo lo he vivido». Nomás estoy contando mi historia, no la de otra gente.

En el escenario, en tus canciones dices mucho la palabra “fuck”, pero cuando hablas dices mucho “verga”, ¿cuál se siente más sabroso gritar?

Las dos, pero más «verga».

Prayers. Foto de Luis Zepeda.