La última nota de Megadeth

Por Arturo J. Flores

No es una carta suicida, pero así se siente. Los versos de la canción hieren por su crudeza: “El rugido por el que viví / Comienza a morir / Y ahora llegó el momento / De despedirme lentamente”.

Es la décima y última canción del disco homónimo de Megadeth. Lleva por título The last note y con ella, Dave Mustaine clava la tapa del ataúd. El grupo al que lideró por más de cuatro décadas anunció su retiro el año pasado. Aunque girará por espacio de dos años, presumiblemente los del 10 y 11 de mayo próximos serán sus últimas actuaciones en México.

Pero más que un par de conciertos de la gira This was our life tour, lo que tendrá lugar en la Arena Ciudad de México próximos será un funeral en vida. El féretro será el escenario. Los reflectores harán las veces de velas. No habrá flores. Pero sí plegarias. Si se repite el setlist que Megadeth interpretó hace unas semanas en Bogotá, serán 18 auténticas sinfonías apocalípticas.

Foto @cameronnunez

No sonará —otra vez, si el setlist es el mismo que la agrupación descargó la Movistar Arena, en Colombia— The last note, pero sí lo harán otros ya clásicos del grupo, como Skin o’ my teeth, Wake up dead y She-wolf.

Quienes tengan la oportunidad de estar ahí, cerrarán un capítulo en sus vidas. Porque quienes hemos musicalizado diferentes capítulos de nuestras vidas con música de Megadeth, sabemos que no será sencillo escuchar el rugido de Mustaine por última vez. Nos pasó con Ozzy. Recuerdo cómo nos quedamos mis amigos y yo, enmudecidos, en la sala de uno de ellos donde nos reunimos a mirar Back to the beginning, el último concierto de Black Sabbath, cuando se terminó el streaming. No sabíamos qué decir. Teníamos una auténtica pelota de plomo en la garganta.

Algo así me pasará con Megadeth. Volverá a mi memoria aquella tarde remota (García Márquez dixit), en que mi primo Jorge me presentó el álbum Peace sells… but who’s buying?. También las veces que desahogué la furia de un desamor adolescente mientras berreaba la letra (muy posiblemente cancelable en el presente) de In my darkest hour. Y la matiné durante la cual escuché el sonido envolvente de Angry again como parte de la película The last action hero, protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

Decirle adiós a Megadeth es desprenderse también de nuestra parte vida. De la rivalidad eterna entre Mustaine y sus excompañeros de Metallica, por ejemplo.

Al final, ¿quién se salió con la suya? En el álbum homónimo de Megadeth, el rubio grabó su visión de And justice for all, una de las muchas canciones que compuso cuando antes de que lo echaran del cuarteto de San Francisco a consecuencia de sus adicciones. Y con todo y que soy team Megadeth, tengo que reconocer que prefiero la de Metallica.

Foto @cameronnunez

Aunque a diferencia del grupo de James Hetfield y Lars Ulrich, cuyos primeros cuatro discos me parecen impecables, prefiero los últimos de estudio de Megadeth en su conjunto. Para mí, la historia de la rivalidad llega a su fin con un honroso empate técnico.

En una ocasión, el algoritmo me arrojó un video en el que un headbanger entrado en canas y al que el hinchado abdomen lo obligaba a elegir camisetas talla XL, decía que iría a ver a AC/DC aunque Brian Johnson y Angus Young fueran aún mayores que él y que habilidades musicales se vieran muy disminuidas.

“Se trata de una cuestión de lealtad. Ya no suena como sonaban, pero claro que vamos a ir. Tenemos que estar ahí. Y si viene Metallica, Iron Maiden o si no se hubiera muerto Lemmy, claro que vamos a estar ahí”.

No le demos más vueltas. Aunque Megadeth, el disco, hubiera sido malo, y que en realidad es muchísimo más que aceptable, ahí estaríamos. Para decir adiós. Para dejarnos extirpar esas notas que han sonado en la medida que nos hacemos más viejos.

No es una carta suicida lo que escribe Mustaine en The last note. No cuando menos tan explícito como en À tout le monde. Quizá se trata de un epitafio. Uno escrito sobre piedra con una espada forjada en el fuego, reconoce que ese rugido que nos dio vida está a punto de extinguirse.

La Arena Ciudad de México será su sepultura y nosotros, el cortejo que le hará los honores.

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