En los ochenta, a la televisión solían decirle «la pantalla chica». Nadie sospechaba que décadas más adelante, el concepto quedaría obsoleto. Nadie ve televisión en 2026 y, paradójicamente, hoy todas las pantallas son chicas.
Consumimos contenido en un celular. En un formato vertical que deja en desuso otro concepto ochentero: la caja idiota.
«El usuario ya no tiene todo el tiempo del mundo», dice Yael Duval, la creadora de Micromalinchi, una plataforma de contenido en video que se alinea con los tiempos actuales: sólo produce contenido en video vertical. Series de entretenimiento, con fuerte carga de humor negro y crítica social, en episodios de poco más de un minuto de duración. Si lo vemos objetivamente, lo que dura un viaje en transporte público.
Micromalinchi es, además, gratuita.
«Si no llamas la atención de tu usuario en los primero segundos, se olvida de ti», añade.

Yael Duval es una actriz, productora y escritora mexicana. Como a sus colegas, le atemoriza que la Inteligencia Artificial le arrebate lo que hace para vivir. De ahí que decidiera reunir un equipo de trabajo confirmado por seres humanos, en su mayoría por mujeres.
«No digo que no haya hombres respetuosos y que trabajen bien, pero aquí somos más que nada mujeres, trabajando a distancia y sin problemas de acoso en el camino».
No quiere revelar demasiados detalles acerca de qué va la primera de estas series distribuidas a través de Micromalinchi. Sólo explica que es la historia de varias personas que llegan a un mismo lugar. Pero hay dos pistas interesantes: en las fotografías promociones se ve a un actor caracterizado como el expresidente Carlos Salinas de Gortari y Yael cuenta que entre sus personajes hay uno que se llama Amaro García Sol y es un guiño al exsecretario de Seguridad durante el sexenio de Felipe Calderón, Genaro García Luna.
«La política está ahí y no podemos no ser parte de la conversación», explica la actriz que en el pasado participó en Vecinos.
Muy pronto, Micromalinchi estará disponible para el público. Sobre todo para quienes hace tiempo son cautivos de la pantalla chica. La portátil. En la que seguramente estás leyendo este artículo.