Por Jorge Ricavar
El Bueno
Si existe un “bueno” dentro del proyecto de continuidad y cambio, ese es Omar García Harfuch.
Hijo de Javier García Paniagua, exdirigente nacional que aspiraba a ser candidato presidencial del PRI hasta que López Portillo se decidió por De la Madrid, Paniagua renunció al partido, provocando un desaire en su carrera política del cual nunca podría recuperarse.
Harfuch parece atado al mismo destino político que su padre: no poder llegar a la silla del águila, estando tan cerca y al mismo tiempo tan lejos.
Claudia Sheinbaum propuso a Harfuch para jefe de Gobierno de la Ciudad de México —el trampolín hacia la presidencia de la República—; parecía poder lograr lo que su padre no alcanzó.
Pero López Obrador para seguir con los perros de la burra en la mano. Lo freno e impuso a Clara Brugada.
Harfuch estuvo a punto de renunciar al partido, pero después de una larga junta con el expresidente decidió quedarse en la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Al parecer, le funcionó: hoy su nombre vuelve a las portadas, mientras Brugada solo aparece entre descontentos sociales y las inundaciones de una ciudad que parece ir de mal en peor.
A veces, perdiendo también se gana.
El Malo
El malo sigue en Palenque, donde no se ve, pero se siente.
La presidenta se nota arrinconada entre Palenque y Washington, haciendo malabares para sostener la política exterior.
México es un país extraño: alcanzamos a rozar el primer mundo allá por los setenta, pero desde entonces parecemos retroceder sexenio tras sexenio. Las formas no han cambiado. Sigue el mismo gasto excesivo, deuda externa, hasta los mismos nombres solo que detras de un color distinto. Solo los colores cambian en nuestro país, la ciencia politica no.
Para ver una historia de terror basta con mirar el teatro de las sombras en México.
A un año de gobierno actual se presume orden y estabilidad, en contraste con las ocurrencias que marcaron al sexenio anterior. Pero el malo no se ha ido del todo; todavía manda.
Claudia parece estar cerca de dar el manotazo.
Sabe que no basta con su 40% de aprobación sostenido por los programas sociales.
El Feo
Claudia tiene un tejido fino. Fue noticia nacional que, en su último evento, los “Feos” de Morena —Adán Augusto, Luisa María, Noroña, Andy López Beltrán y Ricardo Monreal— se quedaron en gayola.
El mismo Monreal dijo: “Nos acorralaron. Son la definicion de la soberberia en su maxima expresion. Fueron ellos quienes primero intentaron acorralar a la presidenta.
Y hoy la brisa ya no les da de frente, y lo saben.
Dice mucho el corral.
A ellos, que aman salir en la foto —porque sin foto no cuenta—, los dejaron detrás de los veintiocho gobernadores. Es un mensaje.
La venganza sabe mejor cuando está fría.
Y aún más: la distancia que se requiere para sostener el bastión presidencial demandará mucha más voluntad que poder.
Si algo sabemos, es que en la política, las coincidencias no existen.
ricavar_jorge@live.com.mx
Fotografía de X @OHarfuch