Tratar de no morir

Por Gustavo Enrique Orozco

hasta este lugar sabrán llegar las aves

aquí también
podrá albergar el agua
y ha de dejar su rastro
en la piel luminosa de las hojas

no habremos de estar
nunca
tan solos

no habremos de terminar
de paladear
la luz del sol

cubriéndonos los párpados

tratando de parecer
inofensivos

en la arena
escribiremos nuestros nombres

y dormiremos soñando
con una antigua sed

mientras
arriba
en torno al cielo
nada va a dejar de respirar

contemplaremos las nubes
del incendio rosado de la tarde

y tomaremos nuestras manos
para siempre
otra vez

aquí
ante la mirada transparente de la muerte
haremos crecer
nuevamente
un jardín
que refugie al dolor
bajo su sombra

hemos aprendido a decir nuestra plegaria
masticando el perfume en las espinas
de que está hecha esa flor

como un sollozo

o un ave de vapor
que se diluye en el alba

nunca fue la fe
eras Tú

fue el día derramándose
en tus palmas

así pude saber
que eres sagrada

hemos escrito esta historia
describiendo letanías en la tempestad

rasguñando el ventanal de la muerte
con una piedra de azúcar

de la misma manera en que cuidamos
de las hojas que caen

hicimos así
con las voces que se desprenden
del recuerdo
que cada que te atraviesa
hace arder a tu Alma

luego no hay nada más

sólo el silencio
extendiéndose
por sobre el mar

tratar
de no morir

querer
estar allí
cuando muramos