Por Giselle Velasco Matías
Un poeta (Colombia, 2025)
Dirección: Simón Mesa Soto.
Género: Drama / Realismo.
Vivir del arte, vivir como artista, ser artista en América Latina. Un poeta, podemos ser todos. ¿Cuáles son las reflexiones que emanan de la película de Simón Mesa Soto?
Hace algunos días, decidí hacer mi ritual peliculesco. Acomodé la televisión, prendí mis luces cálidas, abrí una cerveza y me preparé una sopa instantánea sabor habanero y camarón. La opción que tenía en mente, por sugerencias en Tiktok, era Un poeta, una película colombiana estrenada en 2025. Fuerte decisión. Para mi gusto, una película honesta sobre el intento de ser artista en América Latina.
El largometraje se desarrolla en el contexto colombiano y nos sumerge en la cotidianidad de Óscar Restrepo, un personaje complejo que se define como poeta de oficio, pero que para su entorno familiar y social es un simple desempleado que vive a costillas de su madre anciana. Cabe agregar que, además de poeta, Óscar es alcohólico. Su vida, sumergida en un patetismo, en una terquedad y en la crudeza de un contexto social que busca sostener una identidad dentro del mundo del arte, choca con la romantización que suele existir sobre el arte de escribir, y sobre el arte en general. La película es una realidad honesta sobre los sueños frustrados en el contexto latinoamericano. Al fin de cuentas, un poeta no solo se alimenta de palabras, versos y rimas.
Óscar es un personaje que incomoda. No representa al cliché del genio incomprendido. Es más, en algunas ocasiones ni siquiera dan ganas de comprenderlo. Es un hombre herido y egoísta que a ratos resulta insoportable. La complejidad de este personaje, sus diálogos y sus acciones nos orillan a mirar de frente las costuras rotas del campo cultural en América Latina, es un realismo sucio que resulta hasta asfixiante.
Uno de los aciertos que considero más poderosos de la película radica en la construcción de los diálogos. Por ejemplo, el eco que surge del intercambio “soy un poeta”, y la respuesta que sigue “usted es un desempleado”, evidencia el choque entre la expectativa soñada y el golpe de una realidad sujeta a una estructura económica y social. En esta línea, el cineasta colombiano logra que la ciudad sea un ambiente tan particular y que haga tan particular a la historia, o sea que el espacio en donde se desarrolla la vida de Óscar ya nos cuenta mucho. Yo me pregunto, ¿esta historia sería posible si se contara desde un contexto fuera de América Latina?
Las calles, las construcciones, los elementos que integran el contexto de la película son un elemento primordial y refuerzan, visualmente hablando, la idea sobre la dificultad de elegir el arte como carrera en nuestros contextos latinoamericanos. Claro que esto varía mucho dependiendo de la clase social y la geografía en la que hayas nacido.
Por su parte, considero que otro de los aciertos de la película se encuentra en cómo Mesa Soto utiliza los contrastes para quebrarnos. Hay un golpe estético y emocional brutal en el uso de la música. Ese bolero nostálgico que repite «la noche y tú, la noche y tú…» nos corta la respiración al transicionar de esa calidez musical a la imagen en seco de Óscar alcoholizado y tirado en la banqueta, cubierto por la luz hostil e intensa de la mañana. Ese contraste muestra que, en esta historia, el alcoholismo no es la musa del “poeta maldito”, más bien viene a ser el anestésico que usa el poeta para soportar el peso de su fracaso.
Y en medio de ese aferramiento aparece Yurlady, la estudiante que tiene talento y que no quiere ser artista. Ella tiene el talento que Óscar ya gastó o que quizás nunca tuvo de esa manera tan pura, pero Yurlady tiene lucidez. Cuando ella suelta ese demoledor «mis sueños son más simples…», la película nos da una bofetada. ¿Por qué el arte tendría que ser este martirio sagrado que exige sacrificar la tranquilidad, la cordura y los vínculos? Mientras Óscar se destruye por una identidad, la de ser poeta, ella elige la simplicidad de vivir sin la corona de espinas de esa intelectualidad.
La película desgarra porque el costo de la necedad de Óscar no lo paga solo él, lo pagan quienes conviven con él. Por un lado, Yurlady, sobre quien Óscar vuelca sus sueños frustrados, y por otro, la relación con su hija adolescente, un espejo cruel y dolorosísimo. Ser el padre alcohólico que intenta sostener una postura de intelectual ante una hija que lo ve tambalearse, que necesita contención y no discursos, es una de las facetas más humanas y trágicas del personaje. Óscar no solo está atrapado en la estructura económica, está además atrapado en su propio ego, un ego que lo aisla y lo vuelve incapaz de paternar, de mirar a los demás y de habitar la realidad.
Otra de las cosas que me parece interesante desarrollar es la idea de agencia y estructura ejemplificada en la película. Para desmenuzar la idea entre si Óscar es un inmaduro o una víctima del sistema conviene traer a colación esta discusión sociológica entre agencia y estructura. Partiendo desde el pensamiento crítico latinoamericano y la sociología de la cultura, el campo literario en América Latina es un territorio despojado. Cuando la estructura no garantiza las condiciones materiales básicas, como la vivienda, alimentación o salud, la profesionalización del arte se vuelve un mito burgués.
¿De qué escribimos y por qué? En los territorios de América Latina, el éxito editorial o institucional muchas veces responde a una mirada eurocéntrica o bien, a la mercantilización de la propia violencia y miseria, ¿pornomiseria, tal vez?
La gran lección que nos deja Un poeta es la desmitificación del arte. Nos obliga a cuestionar la mirada con la que juzgamos la productividad y la violencia estructural que decide quién tiene derecho a ser escuchado y quién es arrojado al cajón de lo invisible, de lo que no puede tener lugar.
Confieso que sí, efectivamente lloré. Llorar con Un poeta es llorar por la frustración de saber que el arte en nuestros territorios se vive, demasiadas veces, como una herida abierta. El verdadero cuestionamiento que queda es: ¿cuánta de nuestra insistencia por escribir, crear o investigar desde América Latina es agencia real? ¿cuánto de la producción cultural latinoamericana, sea cine, poesía o equivalentes está mediada por temáticas que sí venden, como la pobreza, el narcotráfico o la violencia?
