Megadeth en México: la Army de la que nadie habla

Por Arturo J. Flores

Me-ga-deth, Me-ga-deth, aguante Me-ga-deth.

Se le hace mucho ruido a las fans de BTS por la manera en la que sincronizan sus Army Bombs para que parpadeen al ritmo de la música del grupo coreano. Pero algún mérito debemos tener los seguidores de Megadeth por la pasión con la que coreamos al unísono ese cántico futbolero encima del riff de “Symphony of destruction”.

Nuestro compromiso también se percibe en la forma como hacemos que tres golpes de tambor en una de las partes instrumentales de “Hangar 18” se transformen en otro grito dividido en las sílabas de la palabra: ¡Me-ga-deth!

Porque algo compartimos los seguidores del grupo liderado por Dave Mustaine y las Army: nuestro fervor por la música de alguien.

Armys que pintan canas. Foto: Moisés Arellano / Cortesía de Arena CDMX.
Armys que pintan canas. Foto: Moisés Arellano / Cortesía de Arena CDMX.

Solo que en su caso, ellas celebran el regreso de sus artistas a los escenarios, después de ausentarse para cumplir un compromiso militar, mientras que nosotros nos encaminamos a una lenta y dolorosa despedida de nuestra gloriosa agrupación de Thrash.

Este 10 de mayo, Megadeth ofreció el primero de dos conciertos en la Arena Ciudad de México. Ahí estuvieron, porque no existen otras formas de agradecer el ruido, tan cavernícolas como genuinas, el moshpit y el circle pit. Si uno tiene cuerpo, es su deber hacerlo chocar con otros.

A Mustaine nadie le reclama que haya anunciado que después de 40 años, sepultará al grupo que nos reunió en este recinto para danzar como bestias. Lo que no se le perdona, por más que el grupo también integrado por Dirk Verbeuren, James LoMenzo y Teemu Mäntysaari realice una ejecución impecable, 15 canciones repartidas en un set de una hora y media son muy pocas.

Teemu Mäntysaari se machucó el dedo chiquito del pie. Foto: Moisés Arellano / Cortesía de Arena CDMX.
Teemu Mäntysaari se machucó el dedo chiquito del pie. Foto: Moisés Arellano / Cortesía de Arena CDMX.

Sobre todo cuando el set ofrece pocas variaciones con respecto a lo que fue hace dos años, su última actuación en esta misma arena. “She-wolf”, “Tornado of souls”, “Angry again” o “Hook in mouth” suelen ser parte de ese recorrido por los primeros años del grupo. Se agradece que hayan incluido “Countdown to extinction” y que las pertenecientes a “Megadeth”, el disco, como “Tipping point” o “Let there be shred”, no desmerecen en velocidad y garra.

Admiro el compromiso de quienes no pararon de recibir caballazos en el slam. Me hace pensar que habrá una generación que no se conformará con grabar fragmentos de canciones con su celular. Respeto profundamente la resistencia de los hígados que todavía pueden beber cerveza con sed vikinga durante el concierto. Y Megadeth no fue una ocasión para muchos que se quedara en seco.

Durante estas semanas, todo mundo habló de BTS. De la fraternidad de sus seguidoras. De su capacidad de organización, lo mismo para combatir la reventa, para criticar el uso político que la presidenta quiso darle a los cantantes coreanos y de aquella vez que lograron reventarle un mitin a Trump.

El que se fue a la Villa... Foto Moisés Arellano / Cortesía de la Arena CDMX.
El que se fue a la Villa… Foto Moisés Arellano / Cortesía de la Arena CDMX.

Pero algún mérito debemos tener también los thrashers.

Durante más de 40 años hemos acompañado a Dave. Desde aquella mañana de cruda en la que James y Lars lo corrieron de Metallica, lo acogimos en nuestros corazones.

Por eso, nos sigue emocionando abrazarnos, uniformados con chalecos de mezclilla tapizados de parches con logos de grupos que son como medallas conseguidas en batalla, y saltar con una una inocencia infantil a nuestros 40, 50 o 60 años, ese grito patentado por los argentinos en River Plate:

Me-ga-deth, Me-ga-deth, aguante Me-ga-deth.

Acordeones chidos, no como en la elección judicial. 
Foto: Moisés Arellano / Cortesía de la Arena CDMX.
Acordeones chidos, no como en la elección judicial.
Foto: Moisés Arellano / Cortesía de la Arena CDMX.