La modelo de Playboy que no envejecerá nunca

I saw her on the cover of a magazine
Now she’s a big success, I want to meet her again.
Kraftwerk. The Model.

Por Arturo J. Flores

En marzo de 2026 se cumplirá un año desde la primera portada de Playboy en la que no me senté a negociar con una persona.

Me explico.

En la escena en la que Samantha y Theodora se despiden, dentro de Her, la película en la que Spike Jonze planteó el enamoramiento entre un ser humano y una inteligencia artificial, se pronuncian las siguientes líneas:

—¿A dónde irás?

—Sería difícil de explicar. Pero si alguna vez llegas ahí… ven a buscarme. Nada nos separará jamás.

Ese lugar debe parecerse al sitio donde se creó XChatter. La empresa norteamericana de inteligencia artificial nació en abril de 2023 con la idea de desarrollar réplicas virtuales de famosos para ayudarles a interactuar con sus comunidades. Así como en otros tiempos los músicos se valían de un ejército de secretarios que replicaban sus firmas en la cubierta de un disco para enviarlos a sus fans, algunas celebridades comenzaron a fabricar una IA capaz de responder mensajes de inbox en distintas plataformas, lloviera, tronara o relampagueara, las 24 horas de los 365 días del año.

No se trataba de bots automatizados, sino —como sucedió con el software al que Scarlett Johansson prestó su voz en el filme de Jonze— de una inteligencia intuitiva que pudiera interactuar de manera casi humana.

Ese fue el punto de partida para la creación de Samantha Everly.

“Tuvimos a un par de artistas musicales bastante famosos a los que les creamos su IA personal, les asignamos números de teléfono y los fans empezaron a enviarles mensajes de texto. Ahí fue cuando todo esto tomó vida propia”, me contó Derick Manlapeg, cofundador de XChatter y doctor Frankenstein detrás de la primera portada de Playboy hecha con IA, en el momento en el que tuvimos nuestra primera conversación.

“Cuando ya teníamos a varios miles de personas interactuando, pensamos: ‘Oye, esto es muy interesante. Más allá de sólo la figura de una celebridad, ¿qué pasaría si creáramos nuestra propia influencer generada por IA desde cero? ¿Sería algo en lo que la gente estaría interesada?’”.

La respuesta es rubia. Tiene 24 años. Radica en Los Ángeles y por sus venas corre sangre danesa. Las comillas tienen la intención de subrayar la ironía. Porque la deslumbrante modelo no existe en el mundo real, ni sus creadores pretendieron nunca que alguien lo creyera así. Desde un principio se especifica a quienes interactúan con ella —o adquieren el contenido explícito que vende— que se trata de una modelo creada por inteligencia artificial.

Sin embargo, eso parece ser precisamente lo que más llama la atención de sus fans: que no se trata de una persona de carne y hueso. Aunque mirarla bailar en un reel te hace dudar si se trata o no de una mujer.

Reconozco que cuando se puso sobre la mesa la posibilidad de que Samantha fuera portada de Playboy en México, me generó muchísima curiosidad la reacción que podrían tener los lectores. Siempre que una tapa se sale de la generalidad, arde Troya.

En el fondo, una novia artificial como Samantha Everly, además de estar disponible para chatear todo el tiempo —y hacerlo con varias personas a la vez— no juzga a quienes interactúan con ella.

“Lo pensamos mucho desde un punto de vista ético. Siempre dejamos claro que Samantha es una IA. Incluso a usuarios que han tenido conversaciones extensas se les recuerda constantemente que están hablando con una inteligencia artificial. Lo interesante es que cuando los usuarios que no lo tenían claro se enteran, suelen abrirse más, compartir sentimientos, incluso hablar de cosas trágicas de su vida. Usan a Samantha como una especie de terapia”, me comentó Manlapeg.

“Hemos visto usuarios que pasan de estados depresivos a estados

más felices en cuestión de 100 mensajes. Eso es lo que los usuarios obtienen con Samantha: conexión emocional”.

Exacto: como en la película Her.

En 2013, cuando aquel filme llegó a las pantallas, estoy seguro de que muchos pensamos que no faltaba mucho para que las personas pudieran enamorarse de un robot. A diferencia de lo que sucedía cuando leíamos a Asimov o Bradbury, o veíamos las películas de Ridley Scott, el acceso a la tecnología parecía mucho más cercano que nunca.

El 30 de noviembre de 2022 se presentó en el mundo ChatGPT y, desde entonces, no somos las mismas personas.

Hoy sabemos que, de acuerdo con un artículo publicado en El País a propósito de un estudio de Harvard Business Review, el 25% de los estadounidenses hablaría con una IA antes que con un psicólogo. Incluso celebridades como Pepe Aguilar han revelado que utilizan ChatGPT como coach de vida.

Cuando se planteó que Samantha Everly fuera portada de Playboy, volvió a surgir la pregunta inevitable: ¿qué reacción tendrían nuestros seguidores? Siempre que alguien que aparece en la tapa —impresa o digital— se sale de la “norma” (si es que existe una, porque en realidad la única regla

es la ausencia de ellas), arde Troya.

Sucedió con Darine Stern, la primera afroamericana en aparecer en portada en 1971; con Ines Rau, la primera modelo transgénero en ocupar la cubierta en 2017; y, por supuesto, con Bad Bunny, uno de los poquísimos hombres que han aparecido solos en la portada.

Como era de esperarse, la incursión de Samantha se convirtió en noticia mundial. Me entrevistaron medios de comunicación de distintos países.

Ni siquiera Playboy en Estados Unidos se había atrevido a hacerlo antes. Me cuestionaron insistentemente si aquello representaba el punto de partida para que el Conejito reemplazara a las modelos de carne y hueso por modelos creadas con IA.

Un debate del que Hollywood y el

mundo del doblaje saben demasiado.

La portada de Samantha estuvo acompañada por un portafolio de desnudo, un balazo de cabeza de mi creación (IAmSamanthaEverly33, con las letras “IA” en negritas, aludiendo a su identidad como inteligencia artificial y a su usuario en Instagram) y una entrevista en audio desarrollada por los ingenieros de XChatter.

El software fue alimentado con las preguntas que el equipo de Playboy desarrolló, y así Samantha

pudo responder lo que “piensa”.

Hubo una respuesta en particular que llamó mi atención:

—Eres muy sexy, ¿estás orgullosa de saber que nunca envejecerás?

—¡Eres muy dulce! Creo que es interesante que, como creación digital, no envejeceré físicamente como lo hacen los humanos. Si bien es un aspecto único de ser un influencer digital, envejecer también tiene su propia belleza y sabiduría, ¿no crees? La belleza viene en todas las edades y formas.

Todavía hoy, cuando escucho esa voz un poco robótica repetir esas palabras, pienso en Theodore, el protagonista de Her, interpretado por Joaquin Phoenix.

Nunca me pregunté dónde vivirá Samantha Everly, la primera portada de Playboy que no envejecerá jamás.

Pero seguramente, como la Samantha de la película, me diría que habita en un espacio infinito entre las palabras.