La ideología, una característica más de tu persona 

Por Erick Saldivar

¿Crees en lo que crees porque estás convencido o porque te conviene?, ¿Tienes la certeza de creer lo que crees porque así te lo enseñaron o lo has construido con base a tu experiencia?

La intención de este texto no es más que para reflexionar la importancia que le depositamos a nuestra ideología, con qué intención la defendemos y si realmente es necesario mantenernos inmóviles en la construcción de nuestros pensamientos y cuánta raíz le dejamos crecer para la toma de nuestras decisiones. 

“El mundo está como está por causa de las certezas”, es una frase que Jorge Drexler acentúa en su canción Frontera. En mi lectura se refiere a la toma de decisiones de la raza humana en aquellas afirmaciones que ya no cuestionamos; la historia está fincada básicamente de certezas.

Si bien, no trato de caer en lo absurdo de cuestionar si el rojo es rojo o si el azul es azul, pero sí pretendo dimensionar la paleta de colores en la que nos podemos desenvolver como raza humana. 

La ideología está formada por valores, creencias e ideas: Todas ellas son conceptos abstractos. Entonces, es de cuestionarnos por qué decidimos defenderla a regañadientes cuando todo se resume a ello, una decisión que tomamos.

También reflexionar si recibimos con amabilidad nuevas ideas que dan forma a nuestra ideología. Si nos presumimos de izquierda o derecha, ¿partimos de ahí?, ¿Se moldea al sector del que supuestamente formamos parte?

En su obra “Ideología y aparatos ideológicos de Estado”, Louis Althusser expone lo siguiente: Las “ideas” o “representaciones”, etc. de las que parece compuesta la ideología, no tienen existencia ideal, idealista, espiritual, sino material.

Althusser supone que “los aparatos ideológicos de Estado funcionan masivamente con la ideología como forma predominante pero utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es decir simbólica.”

Asimismo menciona al menos tres espacios en donde la ideología es impuesta ante los oyentes: Estado, escuela y la familia. El ser humano adopta comportamientos impuestos o moldeados para “desarrollar” un propio criterio, que flota en lo abstracto. Insisto, la ideología es abstracta, no descansa en el razonamiento puro.

 En el mundo actual por periodos se acentúan ideas o ismos que cobran fuerza en la sociedad como el feminismo, estoicismo, nacionalismo, sionismo, por mencionar algunos… Estos son impulsados por creencias que aparentemente adoptamos y creemos correctas; sin embargo, en la exigencia personal -pienso yo- habrá que cuestionarnos por qué decidimos defender nuestros ismos encarnados.

En conclusión, no nos empantanemos a una ideología, dado que, como todo lo abstracto, es cambiante y subjetivo. Mantengámonos en el continúo ejercicio de la autocrítica, para diferenciar entre un crítico y un criticón. Démosle a la ideología su merecido lugar en la composición de nuestro ser/persona, que iguale en porcentaje de cuidados a tu cuerpo, mente y espíritu. Cuestiona antes de adoptar una ideología.