El Rabino que compró su Ferrari

Por Rafael Tonatiuh Citronella

Por culpa de Netanyahu y Jeffrey Epstein, actualmente cunde una lamentable aversión hacia toda la cultura hebrea.

1997 / Seinfeld / “Yada Dada” / Episodio 19 / Octava temporada / Bryan Cranston interpreta al dentista Tim Whatley, quien se convierte al judaísmo únicamente para contar chistes de judíos sin sentirse culpable.

Se puede ser judío por tres vías: 1: Genética. 2: Religión. 3: Para contar chistes de judíos sin sentirse culpable (como Tim Wahtley y yo).

1979 / yo tenía 14 años. En aquel entonces pasaban la serie Holocausto por el extinto Canal 13 (serie en la que conocí a la actriz Meryl Sreept), ambientada en la época de los campos de concentración nazis, durante la II Guerra Mundial / Así comenzó mi obsesión por  por el siniestro mundo de los campos de concentración / me chuté un best seller que tenía mi mamá: Nunca, jamás, de Dunia Wasserstrom, una mujer polaca sobreviviente de Auschwitz-Birkenau, radicada en México desde los años 60.

1979 / hice mi examen de admisión para ingresar al CCH Sur de la UNAM. Se realizó masivamente en el Estadio Azteca (hoy Estadio Banorte). No permitían ingresar con mochilas y te las quitaban en la entrada. Fingiéndome judío en una nutrida estación de tren de los años 40, pensé: “Nos quitan nuestras pertenencias. ahora seremos solo un número” (cuando recibí mi carta de aceptación de la UNAM, me escribí mi número de cuenta en el brazo: 8034486-9).

1979 / Ese verano tuve hepatitis. Permanecí tres meses en cama, sin bañarme, comiendo dulces Sugus de un enorme tazón.

Usaba un pijama de rayas verticales azules y blancas, a la que le pegué en el pecho una Estrella de David de cartulina amarilla.

Cumplí los 15 años en cama. Pedí de regalo una colección de discos de Selecciones de Reader’s Digest: La música más hermosa del mundo, que incluía el Concierto Varsovia, mismo que ponía por las noches, agazapado en la ventana, armado con una pistola de agua, disparando a transeúntes convertidos en agentes de la Gestapo, en el Ghetto de Varsovia (los cohetes del 15 de septiembre corroboraban la existencia de más colegas de la resistencia, disparando desde la oscuridad).

Cuando tomé mi primer baño, el vapor del agua hizo de la regadera una cámara de gas, donde murió el 8034486-9.

2026 / Actualmente tengo 60 años, me travisto y, como drag clown, me llamo Citronella / Además de convertirme en mujer, quise convertirme al judaísmo / El rabino NO me quiere aceptar como judía/o, a pesar de que di clases en el Colegio Hebreo Monte Sinaí, uso el alfabeto hebreo para meditar y leer el Tarot; he leído la Torah, el Sefer Yetzirá y las selecciones del Zohar de Esther Cohen; aparte, con los dedos de mis manos, he tocado el Santo Sepulcro en Jerusalem, también floté sobre las aguas saladas del Mar Muerto, enfrentito de Sodoma/

El rabino NO me quiere aceptar NO porque entre a la sinagoga de minifalda y burka, ni por comer tacos de carnitas los sábados, sino porque NO ME QUIERO HACER LA CIRCUNSICIÓN/

Le digo: “Mire Rabino, ahorita soy drag, pero ¿qué tal que un día yo gane mucho dinero y quiera cambiar de sexo? Quitarle el prepucio a un órgano que quizá me extirpe, no es buen negocio; usted, como judío, lo entiende, ¿sí o no?”

El sionismo parte de una falacia: “Somos el pueblo elegido de Dios”.

Las doce tribus de Israel no eran los únicos pueblos en el planeta Tierra cuando se escribió El Libro. En el mapa solo existía el Medio Oriente.

Ni los judíos ni los sicilianos ni los irlandeses (cuyos carismáticos grupos étnicos hicieron buenas migas en La Era Dorada de los gangsters de Nueva York) son “el pueblo elegido”.

Cualquier niño judío, musulmán, cristiano, católico u rastafari educado con El Libro, entiende que el “pueblo elegido” es una comunidad sin nacionalidad, que estudia, comprende, profundiza y vive el Mensaje del Libro.

Antisionistas devenidos en antisemitas, han divulgado en redes sociales que el Talmud y la Torah autorizan la pedofilia, compartiendo citas maliciosamente tergiversadas. /// El Talmud es un documento jurídico judío que terminó de redactarse en el siglo III D.C., del que han extraído, fuera de contexto, discusiones rabínicas sobre asuntos extremos e hipotéticos /// La Torah (como todo libro sagrado) condena cualquier tipo de crimen. TODA religión se basa en el amor (aunque no, necesariamente, lo practiquen sus iglesias).

Anciano rabino cabalista YouTuber asegura: el Diluvio Universal ocurrió porque los hombres se masturbaban en exceso

:O

Existe un conjunto de diez Salmos llamado Tikún HaKlalí, para purificar el alma y el cuerpo tras “permitir que espermatozoides muertos se conviertan en alimento de demonios”

O:

En el fondo, al judaísmo le molesta la masturbación porque no hay reproducción entre una pareja heterosexual varón y mujer /// No entiendo por qué la mayoría de las religiones rechazan la carne de puerco (y el sexo todavía más puerco).

Un día descubrí que la música que más me gusta es de negros (me niego a llamar afroamericanos a quienes nunca han visto un león de cerca en su vida). Del mismo modo, un día descubrí que la mayor parte de las y los comediantes que más me gustan son judí@s

///

Los Hermanos Marx, Andy Kaufman, Joan Rivers, Sacha Baron Cohen, Sarah Silverman, Jerry Lewis, Jerry Seinfeld, Fran Drescher, Fran Lebowitz, Ben Stiller, Jerry Stiller, Sid Caesar, Mel Brooks, Madeline Kahn, Woody Allen, Gilda Radner, Amy Schumer, Seth Rogen, Jonah Hill, Jessica Kirson, etc. etc.

///

Jesús fue un judío esenio que se ejercitó como predicador en las cuevas de Qumrán, quien se opuso a que el pueblo pagara diezmo al Templo, y al sacrificio de cabritos para alimentar a golosos sacerdotes judíos macabeos.

El Sanedrín enfureció con Jesús por subversivo, mitotero, autoproclamarse Mesias y por “hacer milagros en sábado”.

1977/ Escena de Annie Hall: Woody Allen y Diane Keaton están fajando en un sillón; debido a los apasionados aspavientos, ella rompe una lámpara y exclama: “¡Rompí tu lámpara! ¿cuánto te debo?” Él (concentrado en el faje): “Déjalo”. Ella: “¡Insisto, te la pago!”. Él (sin dejar de fajar) “Dame el 45% y sigamos en lo nuestro”.

¿Por qué el rabino “compró” su Ferrari y no lo “vendió”, como el monje de Sharma? /// Un cuento sufí, del folklore musulmán, narra que el Mulá Nasrudín se topó a dos limosneros afuera de la mezquita. Le preguntó al primero: “¿Qué tipo de vida llevas?” Respondió: “Hago oración, ayuno y soy piadoso”; le dio una moneda de cobre. Le preguntó lo mismo al segundo, quien respondió: “Voy a la taberna, juego con apuestas y me acuesto con prostitutas”, le dio diez monedas de plata. Cuando protestó el primero, Nasrudín le respondió: “Él tiene más necesidades que tú”.

Rafael Tonatiuh Citronella.
Autor de las novelas El cielo de los gatos (Editorial Moho)
y Gangsters de ultratumba (Editorial Resistencia). Excolaborador de Milenio Diario.